Llegamos a Igomenitsa antes de lo que habíamos previsto. No había amanecido que ya estábamos en la Grecia continental.
Frío mucho frío y oscuridad, fueron las primeras sensaciones que sentimos. Decidimos esperar un rato en la sala del puerto, pensando que la oficina de turismo abriría , pero no fue así.. Así que marchamos con la esperanza de encontrar un coche para alquilar y poder recorrernos Grecia sobre cuatro ruedas.
Caminamos dirección al pueblo y empezó a llover, parecía uno de aquellos pueblos que salen en las películas de terror, nadie por las calles y cuervos siguiéndonos con la mirada.. Ni una oficina de alquiler a la vista.. pero si la estación de autobuses, preguntamos cuando salia el próximo hacia siguiente destino, dos horas mas de espera..
Volvimos a la búsqueda mientras tanto del coche y esta vez la suerte nos dio la mano. Un señor muy amable nos atendió con una gran sonrisa y sinceridad. La idea era alquilar el coche allí y devolverlo en tesalónica, el precio para ello se iba de nuestro pequeño presupuesto, sin coche pero con un mapa de Grecia y una alegría interior por la amabilidad de nuestro primer contacto griego salimos de la agencia decididos a atravessar grecia en autobus.
La siguiente parada fue en un pueblo del que no recuerdo el nombre,solo era un lugar de parada para coger otro autobús hacia un pueblo en el que había un chico que nos ofrecía alojamiento cerca de allí. Preguntamos como llegar en la estación y tras una mirada de extrañez nos informaron que solamente había dos autobuses que se dirigían a ese pueblo y nos añadieron que allí no había nada por ver ni hacer ..
Estábamos confusos , decepcionados y un poco asustados.. O cogíamos un autobús hacia Meteora( lugar de parada obligatoria) o pasábamos la noche en casa del panadero loco que era el seudónimo con el que bautizamos a nuestro amigo, al que no conocíamos y mostraba un gran interés porque fuéramos allí..
Nos ganó la desconfianza hacia el pobre chico, no sé si seria por el ambiente tétrico de aquel lugar pero queríamos salir de allí cuanto antes..
Decidido! Esperaríamos el autobús que nos llevaría a los pies de las montañas de Meteora.
A las dos del mediodía estábamos montados en el autobús, atravesamos lagos, verdes prados y frondosas montañas, el paisaje fué cambiando de tétrico a delicado,esa tranquilidad nos izo dormir..
No sé porque desperté cuando estábamos atravesando un túnel de montaña, al final de el solo se podía ver luz.. Cuando dejamos el túnel atrás mis ojos no daban crédito.. dos metros de nieve cubrían las montañas.
Me pregunté si estaba soñando cuando Javi también despertó ..,su cara de asombro contestó a mi pregunta.Vaya paquetón!! Paciencia para ver si en kalambaca también seria así y disfrutar del paisaje hasta llegar a nuestro destino..
Serian sobre las seis de la tarde cuando el autobús llegó a fin del trayecto y ya había oscurecido, por suerte los dos metros de nieve no estaban en las calles del pueblo pero se podía percibir su frescor muy muy cerca.. Teníamos que buscar un lugar para pasar la noche.. Entramos en una tienda donde un cartel escrito a mano nos informaba 'rooms available'. El señor de la tienda nos llevó hasta un hostel unos metros mas abajo de esta, nos enseñaron la habitación, limpia, calefacción, lavabo privado y cara! Como no! Pero no estábamos en condiciones de mirar mas y la señora nos aviso que en media hora se iba por lo tanto teníamos que decidir en breves, por el pueblo no se veía ningún otro hostel, así que bueno.. una noche es una noche!
Allí nos quedamos!
Llevábamos sin comer desde los bocadillos del barco casi casi, así que fuimos al super a buscar provisiones. Volvimos al hotel y guardamos la comida para el día siguiente, ducha necesaria y volvimos a salir a comer un kebap griego con bebida por 3 euros!! Después de esto volvimos al hotel y dormimos como angelitos..
A la mañana siguiente el sol brillaba, me asomé al balconcito de la habitación y quedé fascinada con la gran montaña que quedaba a mi derecha, como si se tratara de un meteorito gigante que hace millones de años cayó ahí y en el crecio vida.
Eran las espectaculares montañas de meteora. Salimos del hotel contentos y entusiasmados por la maravilla de la naturaleza que estábamos a punto de pisar y que nuestros ojos podían disfrutar, en aquel pueblo encantador, con olor a leña fresca.. Andamos y andamos hasta adentrarnos en el camino que llevaba a la cima, un camino verde que poco a poco se iba transformando en blanco, era precioso, un lugar realmente de cuento. Llegamos a la cima donde se encontraba uno de los monasterios de meteora.. Os voy a contar una breve historia del lugar para que podais difrutarlo mejor.
Están clasificados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1988, son construcciones encaramadas en la cumbre de impresionantes masas rocosas grises, talladas por la erosión y llamadas Meteora. Se encuentran hasta una altura de 600 metros y están habitados desde el siglo XIV
Las formaciones rocosas donde se construyeron los monasterios serían según los antiguos escritos cristianos "las rocas enviadas por el cielo a la tierra" para permitir a los ascetas retirarse y rezar.
Los primeros monjes que habitaron los Meteoros (en idioma griego significa cada cuerpo que cae del cielo), en el siglo XI, eran ermitaños que vivían en las cuevas y que querían estar más cerca del Creador.
Son un total de seis monasterios, cinco masculinos y uno de monjas que es el que pudimos visitar nosotros.
El tren resultó ser barato y súper confortable, tenia departamentos separados por puertas y como no había mucha gente tuvimos uno privado durante un buen rato, nos pusimos cómodos y comimos el delicioso yogurt de kilo que habíamos comprado el día anterior ;)
Por la noche llegamos a tessalonika, gran ciudad, no queríamos quedarnos allí, miramos cuando salia el próximo tren para estanbul, hasta el día siguiente nada y a parte era carísimo, eso si tendríamos literas para dormir, Habíamos escuchado que había compañías de autobuses que te llevaban a Estanbul, era cómodas y baratas, probamos de buscar por internet pero no hubo suerte, así que salimos de la estación, en busca de hostel o si habia suerte la compañia de buses!! Y la huvo!!
Encontramos la compañía metro a unos metros de la estación,y en diez minutos saldría el bus nocturno hacia turquia! Mas suerte no podíamos tener!! El bus resultó ser sorprendentemente cómodo, asientos amplios, cada asiento delante tenia televisión, con películas, y al rato de ponerse en marcha el autobús subió un chico ofreciendo te, café, bebidas y dulces gratis incluidos en el precio. No dábamos crédito!! El viaje fué largo pero finalmente a la mañana siguiente amanecimos en Istanbul..
Dejamos atrás una parte de Grecia que al principio pensábamos que resultaría amargo como el yogurt, pero tal y como el yogurt si lo mezclas con dulce puede ser una gran experiencia..
Hasta pronto!!
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